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Nota Técnica - Día Nacional de la Conservación del Suelo
Publicado por Monica em 30/3/2017 (91 leituras)
Maurício Carvalho de Oliveira - Ingeniero Agrónomo 
Jefe de la División de Agricultura Conservacionista del Ministerio de Agricultura de Brasil (MAPA)

El Día Nacional de la Conservación del Suelo, conmemorado en 15 de abril, fue instituido por iniciativa del Ministerio de la Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento, por medio de la Ley nº 7.876. Tiene como objetivo profundizar los debates sobre la importancia del suelo como uno de los factores básicos de la producción agropecuaria y la necesidad de su uso y manejo sostenibles. 

La importancia del suelo como factor de desarrollo está mucho bien definida en la memorable declaración de Franklin D. Roosevelt – “Es nuestro deber proteger el mayor patrimonio nacional, porque la nación que destruye su suelo destruye a si misma”. De acuerdo con la División de Población de las Naciones Unidas, estimase que ya somos más de 7,2 billones de personas habitando este planeta. 

Esa proyección viene suscitar una reflexión no solamente sobre el futuro de la agricultura brasileña, así como su papel en relación a la seguridad alimentaria del país y como uno de los más relevantes players del agronegocio mundial. En vista de esa realidad, es imperioso el establecimiento de una política capaz de, al mismo tiempo, asegurar el desarrollo del sector agrícola y el equilibrio ambiental. 

Para tanto, es indispensable alcanzar un consenso cuanto a los requisitos básicos para atingirse una agricultura sostenible, mediante una sólida relación de alianza entre las instituciones federales, estaduales, municipales y la sociedad, traducidas en objetivos claros, con división de responsabilidades entre diversos segmentos involucrados, con vistas a garantizar el uso y manejo sostenible de los suelos, dentro del concepto de un desarrollo que atienda a las necesidades de las generaciones actuales, sin comprometer la posibilidad de las generaciones futuras de atender sus propias necesidades. 

Uno de los grandes desafíos de la sociedad brasileña es armonizar el crecimiento económico con la protección ambiental. Para atingirse el desarrollo sostenible es necesario, entre otros factores, el planeamiento de uso y conservación de los recursos naturales, principalmente del suelo, del agua y de la biodiversidad. El uso y manejo inadecuados provocan serios impactos al medio ambiente, sea por la erosión acelerada del suelo, sea por el sdimentación y polución de los cursos del agua o por la degradación de los agroecosistemas, con reflejos negativos en la productividad de las culturas y en la calidad de vida de las poblaciones. 

La crecente demanda por alimentos, fibras, materias-primas y agroenergía provocan presión sobre el uso de los recursos naturales, vez que esas demandas son atendidas por el aumento de la producción, vía apertura de nuevas áreas y/o aumento en la productividad, pudiendo, en ciertas situaciones, provocar instabilidad en el abastecimiento alimentar, además de escasez del agua y de energía hidroeléctrica. 

En eso contexto, es relevante que sea incentivado el uso intensivo de las tierras ya abiertas, o sea, las antropizadas, para atender esas demandas y, de esta forma, reducir la presión por la apertura de nuevas áreas para el proceso productivo agropecuario, pero al mismo tiempo garantizar la seguridad alimentaria de la población. 

Para tanto, el planeamiento de uso de las tierras, teniendo la cuenca hidrográfica como unidad básica de trabajo, aliado a un manejo apropiado de los suelos, representan aspectos fundamentales en la búsqueda de la sostenibilidad de los procesos productivos agropecuarios, al mismo tiempo en que mantienen la integridad de ecosistemas para las generaciones futuras. El país dispone de un amplio estoque de tecnologías agropecuarias para las condiciones tropicales, tenemos un ambiente institucional adecuado a las transformaciones exigidas por el mercado, siendo de responsabilidad de las instituciones públicas, conjuntamente con el sector productivo establecer e implementar políticas e instrumentos que garanticen la renta del productor rural, en un escenario de precios cada vez más deprimidos para los productos del agronegocio. 

La preservación ambiental, al lado de las cuestiones sociales en el medio rural, están cada día más presentes en las agendas de los consumidores y de los medios de comunicaciones. Para responder a esa presión, las grandes corporaciones tienen investido en procesos y mecanismos de desarrollo más limpios (MDL) y proyectos ambientalmente amigables. 

El sector agropecuario, entendido como el grande, el mediano y el pequeño productor rural, tiene, a lo largo de las últimas décadas, conquistado relevantes avances en términos de productividad y en el que concierne al manejo sostenible de los agroecosistemas (vea el crecimiento de la adopción de la siembra directa, los altos índices de recogimiento de embalajes vacías de agrotóxicos, el incremento de la calidad de la producción, entre otros). 

Pero, mismo siendo uno de los sectores más dinámicos de la economía, el sector agropecuario no tiene conseguido comunicar eses avances para la sociedad urbana que, articulada con intereses externos, tiene formado una imagen negativa del productor rural y cuando pintan un cuadro irreal de lo que está a acontecer actualmente en el campo. 

En lo en tanto, es necesario reconocer que en algunas regiones del país aún se convive con la degradación del suelo, principalmente la erosión, que provoca impactos negativos en la productividad de las culturas y de los pastos, causa la sedimentación de los cursos del agua y de reservatorios, y contribuye directamente para los altos costos de tratamiento del agua para el abastecimiento urbano, reduce la disponibilidad hídrica para los usos múltiplos, como para la generación de energía hidroeléctrica o para la irrigación y, consecuentemente, para equilibrio de los ecosistemas como un todo. 

En el contexto de la conservación y del manejo de los recursos naturales, el hombre precisa observar las reacciones de la naturaleza y aprender con sus liciones. Observar el equilibrio dinámico que continuamente actúa sobre los diferentes agroecosistemas, sean ellos pastos, cultivos anuales, o siembras perennes. Se debe observar las propiedades del suelo, su composición, profundidad, estructura, densidad, aeración, equilibrio nutricional, materia y procesos orgánicos, actividad biológica, capacidad de absorber el agua de las lluvias, capacidad de respirar. 

La manutención de la regularidad del régimen hídrico en las cuencas hidrográficas requiere la aplicación de procedimientos que posibiliten el manejo eficiente del complexo suelo/agua/planta. Para eso, es necesario un planeamiento integrado de uso y manejo de los recursos naturales, a fin de que la gestión ambiental pueda ser implementada de forma eficiente, democrática y sostenible. 

En el proceso de producción agropecuaria, el Sistema Siembra Directa (SPD) imita la naturaleza protegiendo el suelo del impacto de las gotas de lluvias, además de contribuir para el aumento de la materia orgánica y de la vida en esos suelos. 

La recuperación de pastos también significa una forma de manejo que induce la sostenibilidad de uso de la tierra, sea en la Integración Agricultura-Pecuaria (ILP), en sistemas agrosilvipastoriles, también denominados como Integración Agricultura-Pecuaria-Foresta (ILPF) o con el manejo racional del rebaño, entre otros validados regionalmente. 

En esta perspectiva, el Ministerio viene, a lo largo de los años envidando esfuerzos en el sentido de apoyar planes, programas y proyectos, a ejemplo del más reciente Plan para una Agricultura de Baja Emisión de Carbono – Plan ABC, donde son concentrados esfuerzos humanos, materiales y financieros, con la efectiva participación de las diversas instituciones financieras y organizaciones del sector agropecuario, con vistas a mejorar el padrón tecnológico, elevar los niveles de productividad de las culturas y pastos, la renta y la calidad de vida de la sociedad, por medio de la recuperación de la capacidad productiva de los recursos naturales involucrados en el proceso productivo agropecuario. 

Por ocasión de las conmemoraciones alusivas al Día Nacional de la Conservación de Suelo, el Mapa tiene apoyado y participado de varios eventos técnicos e de divulgación en diversas regiones del país, en conjunto con instituciones de enseñanza, investigación y fomento, abordando las cuestiones relativas al uso y manejo racional del suelo y del agua por medio de sistemas agropecuarios sostenibles de producción agropecuaria, a ejemplo de los Sistemas de Integración Agricutura-Pecuaria-Foresta, del siembra directa en la paja, de los sistemas agroforestales, entre otros, focando la importancia de los mismos en el control del proceso erosivo y en la recuperación de áreas degradadas, así como en la mejora de la renta del sector agropecuario. 

El Día Nacional de la Conservación del Suelo representa una oportunidad para una reflexión de la sociedad, en el sentido fortalecer y apoyar los productores rurales en lo que concierne al uso y al manejo del suelo agrícola en bases sostenibles, de acuerdo con las especificidades regionales y locales, visando su conservación y preservación para el atendimiento de la creciente demanda doméstica e internacional por alimentos, fibras y materias-primas y, de esta forma, contribuir para el fortalecimiento del agronegocio brasileño.
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